24.- Imitadores de Apolos

Si de aquello que solo era figura y sombra de las cosas celestiales, a Moisés le fue ordenado que lo hiciera conforme al modelo que se le mostró en el monte (Hebreos 7.44 y 8.5), ¡¡¡cuánto más nosotros!!!, si queremos ser ministros competentes del nuevo pacto, no de la letra de la ley (2ª. a Corintios 3.6), deberíamos obedecer al Señor (Juan 14.15), y edificar la iglesia de Jesucristo conforme al diseño que ÉL nos muestra en el nuevo testamento, porque Jesucristo no es mediador del viejo pacto (Hebreos 12.24), como tampoco es sacerdote levita del pacto antiguo (Hebreos 7.11).

 

Repetimos muchas veces que el Señor viene ¡pronto, ya!; pero eso no sucederá todavía mientras nosotros no hayamos forzado a entrar (Lucas 14.23) a la plenitud de los gentiles (Romanos 11.25) y se halla predicado este evangelio del reino (Mateo 24.14). ¿Está Israel bajo ataque? Es culpa de nosotros los “cristianos”, porque hemos nulificado la obra pacificadora de Jesús en la cruz entre Israel y los demás pueblos (Efesios 2.14-16), al hacer que las iglesias vivan en una mezcla de ambos pactos, siendo que Jesucristo ya abolió el antiguo (Efesios 2.15, Colosenses 2.14, Hebreos 7.18-19 y otras), porque cuando se hace un nuevo testamento, el anterior pierde su validez (Hechos 8.13).

 

Si viviéramos en la locura de la cruz como lo hicieron aquellos ministros competentes de la iglesia primitiva, Dios continuaría hoy y durante todas las generaciones (Efesios 2.7) destruyendo la sabiduría de los sabios y el entendimiento de los entendidos, por las demostraciones de poder (1ª. a Corintios 1.19 y 18, 2.4-5 y 4.20), manifestadas a través de ministros aprobados (Hebreos 2.4). Haciéndolo así, la iglesia cumpliría su misión en este mundo ante los principados y potestades celestiales (Efesios 3.10) que todavía lo gobiernan por la escasez de ministros que militen en el Espíritu (2ª. a Corintios 10.3-5). 

 

IMITADORES DE APOLOS

(Solo para ministros de la iglesia)

 

1 Las vidas de Apolos y del apóstol Pablo están estrechamente relacionadas, como lo vemos en el libro de los hechos y las cartas del apóstol. Los acontecimientos que se refieren a continuación están ordenados en una cronología aproximada, lo cual nos permite tener un acercamiento a los sucesos y sus circunstancias, con lo que se facilita su entendimiento.

 

2 Apolos es un personaje bíblico ampliamente conocido entre las iglesias mundiales, que cuenta con una buena fama como apóstol debido a que las referencias que se hacen acerca de él han sido incorrectamente interpretadas a través de los siglos.

 

3 Corría aproximadamente el año 53 de nuestra era cuando Apolos llegó a Éfeso. En esta primera mención que encontramos en el libro de los hechos acerca de este personaje, nos habla de sus cualidades: Elocuencia, conocimiento amplio de las escrituras, fervoroso en su espíritu y muy diligente al hablar y enseñar lo concerniente al Señor. Sin embargo, aunque había sido instruido en el camino de Jesús, vemos que solamente conocía el bautismo de Juan (Hechos 18:24-25), y ese bautismo les daba a sus discípulos (Hechos 19.2-3).

 

4 Dijo Jesús que para conocer a alguien, solamente tendríamos que mirar sus frutos (Mateo 7:20), esto debiera llevarnos a no fijarnos en sus cualidades. Y eso es precisamente lo que vamos a hacer con este escrito, mirando los frutos de la actuación de Apolos en cada circunstancia referida en el nuevo testamento.

 

5 En el siguiente versículo de Hechos 18, el 26, vemos a Apolos hablando con denuedo en la sinagoga de los judíos, en la ciudad de Éfeso. Leemos así mismo que habiéndolo escuchado Priscila y Aquila, lo llamaron aparte, a solas, y “le expusieron más exactamente el camino de Dios”.

 

6 Esto significa primeramente que su enseñanza carecía de algunos o varios fundamentos sólidos de la doctrina de Cristo, aun cuando ya había sido instruido por Juan el bautista o por algún discípulo de éste, por lo cual se hace evidente que su instructor no conoció bien el evangelio de Jesucristo. Sabemos por lo que hemos visto en las iglesias, que las personas de espíritu fervoroso son así: Inmediatamente quieren compartir lo concerniente al Señor cuando apenas han vivenciado un pequeño encuentro con Él. Siendo esto en principio una cualidad, hemos de darnos cuenta que también representa el riesgo de enseñar doctrinas no exactas, no verdaderas totalmente, y por lo tanto susceptibles de conducir al error. En aras de preservar la sana doctrina intacta, es conveniente que al fervoroso, al impetuoso, con gran tacto se le tome aparte para “exponerle más exactamente el camino de Dios”.

 

7 Aquí encontramos otro asunto de vital importancia: Lo que el varón Aquila y su esposa Priscila hicieron, no fue meramente trasmitir a Apolos una enseñanza teórica acerca de Jesús. Consideremos la expresión “exponerle más exactamente el camino de Dios”. Esto significa que ellos le hablaron a él acerca de cómo caminar a través de Cristo hacia el Padre. Implica que le hablaron de los mandamientos de Jesús, obedeciendo los cuales él (Apolos) podría convertirse verdaderamente en discípulo ya no de Juan sino de Cristo, si los guardaba (Mateo 28:20a).

 

8 Todas las personas a las que les he preguntado al respecto, me han dicho que Apolos era una persona humilde, por cuanto escuchó a Priscila y Aquila; pero vamos viendo lo que Apolos hizo enseguida, para que lo reconozcamos por su fruto.

 

9 Dice el versículo 27 que “queriendo él pasar a Acaya . . . .”. Cuando una persona es enseñada con mayor amplitud acerca de lo que conoce apenas unas ideas básicas, puede mostrar dos actitudes:

 

  1. Una es que queriendo conocer más y más, continúe escuchando con avidez todo cuanto le pueda ser enseñado. Esto es muy fácil de detectar aún en las pláticas cotidianas, tú te das cuenta cuando tu interlocutor está interesado y quiere saber más.

 

  1. La otra es cuando igualmente fácil percibes que no le interesa lo que estás enseñándole.

 

10 Pues bien, la actitud de Apolos ante la enseñanza de aquella pareja es que “quiso él pasar a Acaya”. Si a Apolos le hubiera interesado verdaderamente la enseñanza que se le expuso, habría permanecido allí con ellos por algún tiempo. Nótese que Aquila y Priscila ya habían pasado un año y seis meses junto con el apóstol Pablo en Corinto (Hechos 18:11), lo cual demuestra que ellos sí tenían hambre y sed del evangelio de salvación. Esa experiencia vivencial los había capacitado para estar en condiciones de enseñar a otros “más exactamente el camino de Dios”, es decir que Aquila y Priscila no eran improvisados como Apolos.

 

11 No obstante, los hermanos de Éfeso animaron a Apolos para que se trasladara a Corinto, que está en la provincia de Acaya, y le escribieron ellos una carta a los corintios para que recibieran a Apolos. Lo que dice al final del versículo 27 se ha tomado también como un punto a favor de Apolos, pues fue “de gran provecho a los que por la gracia habían creído”. Pero téngase en cuenta una cosa: Que cuando una congregación va empezando a ser formada, y por lo tanto es inmadura, no sabe discernir ni probar a los ministros, por lo que cualquier ministro que llegue de fuera con las características de Apolos será bien recibido y de provecho, lo cual no constituye una prueba de que se trate de un ministro auténtico.

 

12 Conozco lo anterior por experiencia propia en la congregación donde nací, la cual es una iglesia nueva empezada de cero. Vino a predicar un evangelista canadiense y su mensaje fue de mucho provecho para nosotros. Aproximadamente un año después volvió; pero esta vez no fue interesante porque la congregación ya había madurado más allá del mensaje que el evangelista trajo en esta segunda ocasión.

 

13 Posteriormente, como al sexto año de nacida esta misma congregación, llegó de paso un evangelista cuya portada de sus cd´s lo presentaba así: Del ring de box al púlpito de la palabra. Este ministro le rogó al pastor de casa que le diera la oportunidad de predicar para sacar una ofrenda que le permitiera seguir su camino, ya que se le habían agotado por completo sus recursos monetarios (2ª. a Corintios 2:17 versión Traducción en Lenguaje Actual). Su predicación fue muy elocuente para niños espirituales; pero no para esta congregación formada ya por creyentes un poco más maduros en la fe.

 

14 El pastor lo hospedó en su casa esa noche, y al día siguiente estuvo platicando con él exponiéndole más exactamente el camino de Dios. El evangelista lo escuchó, dijo estar de acuerdo en todo lo que le decía; pero se fue y no ha vuelto, señal inequívoca de que no recibió el mensaje con humildad. Lo mismo que le pasó a Apolos. En realidad en esta ocasión, el pastor no cuidó de la grey, sino que la expuso a recibir un evangelio diferente que no contenía la doctrina de Jesús (2ª. de Juan 1:9-10).

 

15 A los nuevos creyentes les entusiasma mucho escuchar a alguien que “vehementemente” (versículo 28) predique el evangelio, porque enciende las emociones de los inmaduros, lo cual en principio puede parecer edificante.

 

16 Ahora bien, detengámonos un poco para examinar a fin de aprender, no para juzgar, y echemos un vistazo al panorama completo que tenemos aquí en el caso de Apolos en Éfeso:

 

  1. Unos nuevos creyentes muy entusiastas y bien dispuestos que han sido escasamente enseñados en los rudimentos del camino, quienes han nacido a una necesidad de la cual ellos mismos no tienen ni idea: Ser llevados a la experiencia del bautismo en el Espíritu Santo a fin de que no se queden en condición de niños espirituales.

 

  1. Un evangelista itinerante y autoenviado que, habiendo sido enseñado con más exactitud acerca del camino, no percibe la necesidad de aquellos a quienes recientemente evangelizó ni tiene interés en compartirles lo nuevo que acaba de recibir, porque se dio cuenta que él ya no podía hacer nada con ellos, gracias a la obra pastoral de Aquila y Priscila. Esta es la prueba de que no fue humilde ante la enseñanza de Aquila y Priscila, pues a él solamente le interesa continuar su viaje con el mismo mensaje vehemente en otra parte, y se va a Corinto.

 

17 Por eso es que vemos enseguida en el capítulo 19 al apóstol Pablo imponiéndoles las manos a los efesios, por lo cual ellos hablaron en lenguas y profetizaron en una experiencia real -no ficticia, no emocional, no engañosa ni inducida- del Espíritu Santo. Vuelvo a resaltar la permanencia del apóstol Pablo en esta ocasión por espacio de 2 años (v. 10) entre los efesios. Esta es la actitud responsable e imitable de un ministro que obra con madurez, sin improvisaciones, tal como corresponde a alguien que verdaderamente ha sido enviado por Dios (Hechos 13:2) y no por sí mismo.

 

18 Durante esta su segunda estancia en Éfeso, el apóstol Pablo escribió la primera carta a los corintios en la cual les hace reflexionar sobre las divisiones que hay entre ellos (1:10-13), a causa de la predicación de otros ministros, entre ellos Apolos.

 

19 Un poco más adelante, en los capítulos 3 y 4 de esta primera carta a los corintios hay unos puntos importantísimos acerca de ambos (Pablo y Apolos). Veamos: Fue el apóstol Pablo quien primeramente estuvo en Corinto plantando el evangelio durante un año y seis meses. Posteriormente llegó Apolos para regar donde el apóstol Pablo había plantado. ¿Y qué son Pablo  y Apolos? Solamente servidores por medio de los cuales los corintios llegaron a la fe. Y cada uno de los dos hizo la obra según los dones que les concedió el Señor (versículos 5 y 6).

 

20 En el versículo 10, sin ánimo de jactancia sino creyendo equilibradamente de sí mismo lo que es, el apóstol Pablo se presenta a sí mismo como perito arquitecto que puso en la congregación de Corinto el fundamento que es Jesucristo, esto es sus mandamientos. De Apolos dice luego que fue quien sobreedificó; pero ¡cuidado! Que cada uno mire cómo sobreedifica, ya sea utilizando materiales que se queman con el fuego o con materiales que resisten la prueba. La obra de Apolos, así como la de cualquier otro que edifique o sobreedifique, será pasada por fuego y si permaneciere, el obrero recibirá recompensa.

 

21 Este texto (3:10-15) es un indicio de que el apóstol Pablo no consideraba aprobada la obra de Apolos,  pues de haber sido lo contrario, este era el momento oportuno para que el apóstol Pablo le pagara honra a Apolos, de acuerdo con lo que el mismo apóstol Pablo aconseja de no deberle nada a nadie (Romanos 13:7-8).

 

22 Nótese en el versículo 17 de primera a corintios 3 que es posible que algunos ministros con sus enseñanzas destruyan el templo de Dios, esto es la vida de los creyentes ovejas. Una manera de lograr esta destrucción es creando divisiones.

 

23 Ahora pasemos al capítulo 4. Tanto el apóstol Pablo como Apolos –al igual que cualquier otro ministro- somos servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Esta función la debemos desempeñar con fidelidad hacia Aquel a quien decimos servir y conforme al don que nos concedió el Señor.

 

24 Pero es importante que ustedes corintios, no juzguen nada antes de tiempo (v. 5), que aprendan a no pensar más de lo que está escrito para que no se envanezcan unos contra otros (v. 6).

 

25 Particularmente el versículo 6 ha sido mal interpretado pues se considera que el apóstol Pablo está presentando a Apolos como un ejemplo digno de imitar, como un apóstol aprobado; pero no es así. Entiendo que la versión Reina-Valera propicia tal interpretación, así que voy a transcribir el texto como lo dice la Nueva Versión Internacional:

 

26 1ª. Corintios 4:6 Hermanos, todo esto lo he aplicado a Apolos y a mí mismo para beneficio de ustedes, con el fin de que aprendan de nosotros aquello de “no ir más allá de lo que está escrito”. Así ninguno de ustedes podrá engreírse de haber favorecido al uno en perjuicio del otro”. Y la traducción NIV al inglés significa lo mismo que en el español precitado. La versión King James coincide en el significado del mensaje con las versiones NVI-NIV.

 

27 Nótese la expresión del apóstol Pablo al decir que “todo esto lo he aplicado a Apolos y a mí mismo”. Se está refiriendo a lo que dijo de ambos desde 3:5 hasta 4:5.

 

28 Otro punto de sumo interés es que cuando el apóstol Pablo  estaba escribiendo esta primera carta a los corintios, lo cual sucedió en algún momento de los dos años que pasó en Efeso durante su tercer viaje apostólico (Hechos 19:10), ambos tuvieron un encuentro. Lo que ocurrió en esa ocasión lo podemos leer en 1ª. Corintios 16:12 cuando ya el apóstol Pablo está por dictar las salutaciones finales: Dice que mucho le rogó a Apolos para que fuera acompañando a los hermanos –seguramente a quienes habrían de llevar la carta, entre los cuales se encontraba Timoteo- a visitar a los corintios. El resultado de esta entrevista es que Apolos “de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora”.

 

29 Este acontecimiento es muy importante para conocer al árbol por sus frutos. Aquí el apóstol le está ofreciendo a Apolos la oportunidad de comportarse como siervo portador de una carta y un mensaje petición a los corintios para que fueran juntando la ofrenda para los santos de Jerusalén.

 

30 En primer lugar, es de suponerse que Apolos escuchó el contenido de la carta que el apóstol Pablo estaba dictando a su “escribano”, y entendiendo que en ella no se le estaba precisamente elogiando por su obra, es “natural” que no haya querido ir, pues sabía que los corintios al leer la carta se darían cuenta de algunas ciertas cosas acerca de él; pero Apolos no quiso participar de esta buena obra ni siquiera como mensajero.

 

31 Quiero hacer notar también que el apóstol Pablo se regocijó con la venida de tres de sus discípulos corintios (16:17), junto con los cuales seguramente había llegado también Apolos; pero el apóstol Pablo no lo incluye como causante de su regocijo.

 

32 Posteriormente, pasados los dos años que el apóstol Pablo estuvo en Éfeso, fue a Macedonia (Hechos 19:21)  y allí escribió la segunda carta a los corintios. Es muy conocido el texto donde el apóstol Pablo habla de que “le fue dado un aguijón en su carne, un mensajero de Satanás para que lo abofetee, para que no se enaltezca sobremanera” (2ª. Corintios 12:7).

 

33 La interpretación común que se da a estas palabras es que se trata de una enfermedad; sin embargo, yo considero que es muy probable que se trate de una persona que constantemente le ocasiona conflictos entre las iglesias, y mire usted qué casualidad que se lo diga precisamente a los corintios. Recuérdese que el apóstol habla en más de una ocasión acerca de este tipo de ministros fraudulentos. Recuérdese así mismo que Apolos era elocuente y Pablo tenía una presencia que no llamaba la atención; el apóstol prefería fundamentar su evangelio no en palabras de humana sabiduría sino en el evangelio que se manifiesta con poder de Dios a los que creen (1ª. Corintios 4:20 y 2:4-5).

 

34 No obstante todo lo anterior, cuando el apóstol se encuentra preso en Roma a causa del evangelio, le escribe una carta al apóstol Tito, a quien Pablo había dejado en Creta, diciéndole: “Mira Tito, por allí va a llegar Apolos, encamínale con solicitud, de modo que nada le falte” (Tito 3:13). Nuevamente sea notoria otra cosa que encontramos en este pasaje bíblico: A Zenas lo identifica Pablo como un ministro, como “intérprete de la ley”; pero en cuanto a Apolos no menciona que tenga algún ministerio. Interesante.

 

35 Ya para finalizar, quizá usted se pregunte cuál sea el objetivo de decir estas cosas no gratas acerca de Apolos. ¿Acaso es para juzgarle? De ninguna manera, sino para que nos demos cuenta de que la mayoría de los ministros en la actualidad son imitadores de Apolos en más de una cosa; pero muy pocos lo son de Pablo.

 

36 Indudablemente el apóstol Pablo tiene galardón, pues su obra pasa la prueba de fuego (1ª. corintios 3:13); pero no creo que ese sea el mismo caso para la obra de Apolos. De manera que el objetivo de este escrito es que nos demos cuenta de ello y que, el ministro que pretenda recibir recompensa en la fiesta de bodas del Cordero, vea si está imitando a Pablo o a Apolos (2ª. a Corintios 11.4, 20 y 22). Eso, suponiendo que no sea de los muchos a quienes Jesús dirá: “No te conozco”.

 

37 Considero que es muy importante para todo ministro que sepa con certeza cuáles son los materiales con los que está edificando: Oro, plata o piedras preciosas; o madera, heno y hojarasca. Alguien podrá estar muy ocupado, haciendo actividades eclesiales sin fin, con una agenda muy saturada de eventos; pero la prueba de fuego no se aplica a la cantidad de obras sino a los materiales con que fueron hechas.

 

38 En conclusión, aunque el justo con dificultad se salva (1ª. Pedro 4:18), consideremos que Apolos, al igual que muchos ministros como él, sean salvos, aunque así como por fuego. Pero Jehová es el que juzga.

 

39 Además de lo antes expuesto, es notorio que no exista evidencia bíblica de que Apolos presentara la doctrina de Jesús con poder, como debe hacerlo todo apóstol competente del nuevo pacto.

 

40 Post Data: En uno de sus libros, el apóstol contemporáneo John Eckhardt menciona los requisitos que debe cumplir un apóstol. Apolos no cumple varios, y sin embargo, el mismo John Eckhardt afirma que Apolos era apóstol, cuando en realidad no hay evidencia bíblica de que Dios lo haya constituido con algún ministerio.

 

41 Le recomiendo a usted solicitar el estudio bíblico completo titulado “Líderes y cristianos parcialmente convertidos”.

 

 

 

Ministerio de Enseñanza “Nuevo Pacto”

Hno. Ramón Oliveros Ochoa

Hna. María Auxilio Carrillo Ibarra

Febrero de 2012