10.- Experiencias de Su gloria

Si de aquello que solo era figura y sombra de las cosas celestiales, a Moisés le fue ordenado que lo hiciera conforme al modelo que se le mostró en el monte (Hebreos 7.44 y 8.5), ¡¡¡cuánto más nosotros!!!, si queremos ser ministros competentes del nuevo pacto, no de la letra de la ley (2ª. a Corintios 3.6), deberíamos obedecer al Señor (Juan 14.15), y edificar la iglesia de Jesucristo conforme al diseño que ÉL nos muestra en el nuevo testamento, porque Jesucristo no es mediador del viejo pacto (Hebreos 12.24), como tampoco es sacerdote levita del pacto antiguo (Hebreos 7.11).

 

Si viviéramos en la locura de la cruz como lo hicieron aquellos ministros competentes de la iglesia primitiva, Dios continuaría hoy y durante todas las generaciones (Efesios 2.7) destruyendo la sabiduría de los sabios y el entendimiento de los entendidos, por las demostraciones de poder (1ª. a Corintios 1.19 y 18, 2.4-5 y 4.20), manifestadas a través de ministros aprobados (Hebreos 2.4). Haciéndolo así, la iglesia cumpliría su misión en este mundo ante los principados y potestades celestiales (Efesios 3.10) que todavía lo gobiernan por la escasez de ministros que militen en el Espíritu (2ª. a Corintios 10.3-5).

 

 

EXPERIENCIAS DE SU GLORIA

(Solo para ministros de la iglesia)

 

1.      Éxodo 16:9-10 En esta primera experiencia que narra la Biblia, la gloria de Jehová apareció en la nube, es decir que fue una manifestación palpable por el sentido de la vista. Ellos miraron la gloria de Jehová, no fue algo invisible sobre lo cual Moisés y Aarón les dijeran al pueblo “crean, aunque no lo vean”. También es importante conocer la causa de esta aparición: porque el pueblo había murmurado contra sus líderes, pero no fue necesario que ellos se defendieran como lo hacen hoy muchos líderes, sino que Dios salió a respaldarlos de una manera indubitable, real, no imaginaria.

 

2.      Éxodo 24:15-18 Nuevamente la gloria de Dios se manifiesta como una nube, ahora cubriendo el monte Sinaí. En esta ocasión, el pueblo de Israel percibió la gloria de Dios otra vez por el sentido de la vista, pero ahora además como un fuego abrasador. ¿Es posible que alguien pudiera entrar en la nube no obstante la densidad de ella y el calor que de ella emanaba, sin que le ocasionara daño a su cuerpo? Sí, siempre y cuando la persona esté suficientemente santificada.

 

3.      Éxodo 29:43-46 La gloria de Dios tuvo aquí como propósito santificar el lugar, santificar el tabernáculo de reunión y el altar, así como también a los sacerdotes. Esta presencia real, no ficticia, no imaginaria, no perceptible por la fe sino por los sentidos naturales, es para que el pueblo tenga la certeza de que Dios verdaderamente habita en medio de ellos.

 

4.      Éxodo 33:3 Sin embargo, esta presencia de Dios no permanece por siempre, sino que se retira a causa de la desobediencia del pueblo. Si la gloria real permaneciese en medio de un pueblo desobediente, el pueblo sería consumido. Tómese esto muy en cuenta, porque hoy muchos “ministros de Dios” afirman que la presencia de Dios “está aquí en el altar” permanentemente, o en cada reunión, aunque el pueblo no esté santificado. Eso no puede ser cierto, porque serían consumidos.

 

5.      Éxodo 33:9-10 El pueblo de Israel realmente miraba la columna de la nube, cuando ésta descendía a la puerta del tabernáculo después que Moisés entraba en él.

 

6.      Éxodo 40:34-35 Captemos cuán real era esa nube, que esta Moisés no pudo entrar al tabernáculo de reunión a causa de que la gloria de Jehová lo llenaba. ¿Podemos darnos cuenta siquiera un poco de cuál era la naturaleza, la sustancia de esa nube, como para que dejemos de pensar en que la gloria de Dios ha de ser perceptible solo por la fe? ¿Y que ya no nos dejemos engañar por supuestas presencias de Dios que no se manifiestan a los sentidos, como si fuera algo vano, insustancial?

 

7.      Levítico 9:23-24 No fue necesario que Moisés y Aarón le dijeran al pueblo: “aquí está la gloria de Dios” porque todo el pueblo miró el fuego que salió y consumió el holocausto. Ante una visión tan real como esta, ¿Necesita el ministro decirle al pueblo que lo crea? ¿qué más puede hacer uno sino creer, postrarse y alabar?

 

8.      Números 14:10 y 16:42 Ahora la gloria de Jehová se muestra para defender a dos siervos fieles, que no necesitaron defenderse a sí mismos.

 

9.      1er. Libro de los Reyes 8:10-11 (2º. Libro de las Crónicas 5:14 y 7:1-3) La casa de Jehová fue llena de Su gloria, y la naturaleza de esta nube era tan densa, que los sacerdotes no pudieron permanecer adentro de ella, ni aún porque lo harían para ministrar al Señor. Muy diferente este caso al de Moisés, cuando penetró en la nube. La única razón posible para que la nube sea impenetrable, es la insuficiente santificación de los ministros.

 

10.      Esdras 10:11 Dar gloria a Dios ¿Consistirá en repetir esas palabras? ¿o en hacer Su voluntad y apartarse de las costumbres de los pueblos? ¿En levantar las manos, o en hacer actos de justicia?

 

11.       Salmos 145:11-13 ¿Cómo hacerle saber a los hijos de los hombres de hoy que los hechos de Jehová son poderosos y que su reino es también hoy magnificentemente glorioso? ¿Por qué sería necesario hablar de hechos pasados, como si su reino no fuera de todos los siglos y no tuviese señorío también en estas generaciones? Más aún sabiendo que la gloria del viejo pacto era perecedera, y la del nuevo, permanente (2ª. a Corintos 3:11), para mostrarse en todos los siglos venideros (Efesios 2.7), no solamente en los tiempos de la iglesia primitiva.

 

12.        Isaías 5:13 El pueblo de Israel actual (es decir nosotros), si no tiene conocimiento de la gloria de Dios por experiencias reales, vive en cautiverio, por lo cual su pueblo perece de hambre y las multitudes se secan de sed.

 

13.       Isaías 6:3 Dice la palabra que toda la tierra está llena de Su gloria. No dice “estuvo”, tampoco dice “estará”. La gloria de Dios está en toda su creación, en un presente permanente, de tal manera que también hoy podrían presentarse las mismas o más grandiosas manifestaciones de esa gloria. Algún impedimento ha de haber para ello, y ese impedimento seguramente está en nosotros, no en Dios.

 

14.       Habacuc 2:14 No obstante lo anterior, llegará el momento en que la tierra toda sea llena del conocimiento de la gloria de Jehová. ¿Acaso se trata de un conocimiento intelectual? ¿Y cómo va a ser posible que lleguemos a conocer esa gloria? ¿Por teoría, por predicaciones elocuentes de los ministros, por afirmaciones de que “aquí está”? ¿o por demostraciones  reales del poder de Dios?

 

15.       Eso fue en el antiguo testamento, ahora pasemos al nuevo testamento para saber si en él también hay manifestaciones reales de la gloria de Dios:

 

16.       Mateo 17:5 En el monte de la transfiguración, la gloria de Dios se manifestó otra vez como nube y como voz del Padre.

 

17.        Lucas 2:9 La gloria de Dios se manifestó como un resplandor.

 

18.       Cuando Jesús fue bautizado, la gloria de Dios se manifestó en forma visible y audible.

 

19.       Lucas 9:31-32 La gloria de Dios manifestada visiblemente.

 

20.      Juan 1:14 Los discípulos vieron la gloria de Dios, no se la imaginaron, no la creyeron por fe.

 

21.      Juan 11:40 Marta miró la gloria de Dios, manifestada en la resurrección de su hermano Lázaro.

 

22.    Juan 17:22 La gloria que el Padre le dio a Jesús, Jesús la dio a los que son sus discípulos. Por lo tanto, la gloria que manifestó Jesús a través de milagros, debieran manifestarla de la misma manera todos los que dicen ser sus ministros.

 

23.       Hechos 22:11 La gloria que rodeó a Saulo cuando iba rumbo a Damasco fue tan real que le dejó ciego por varios días.

 

24.        Romanos 8:18 la gloria de Dios ha de manifestarse a través de los creyentes,  y será percibida por la creación toda.

 

25.        Romanos 9:23 Dios muestra las riquezas de su gloria a través de ministros escogidos, auténticos, para hacerlas notorias. Por lo tanto, su gloria se manifiesta, no es voluntad de Dios mantenerla oculta.

 

26.        1ª. Corintios 12:28-30 En las iglesias que son Suyas, Dios ha puesto estas 9 funciones o ministerios para que de manera indudable se manifieste la gloria de Dios, a fin de que la fe de los congregantes no se base en sabiduría humana, en elocuencia o simpatía, sino en el poder de Dios (1ª. Corintios 2:4-5). Dicho de otra forma: En las iglesias donde no se manifiesta el poder de Dios con hechos reales, tangibles, visibles, notorios a creyentes y a incrédulos (Hechos 2:6), la fe de ellos está edificada sobre arena.

 

27.         2ª. Corintios 3:6-11 Los ministros competentes del nuevo pacto, son instrumentos de Dios para que la gloria del nuevo pacto se manifieste mucho más abundantemente que la del viejo pacto. Por el contrario, los ministros incompetentes afirman que no son necesariamente obligatorios los milagros y prodigios para afirmar que la presencia de Dios está aquí.

 

28.      2ª. Corintios 3:18 Para que verdaderamente seamos transformados de gloria en gloria, es necesario que nosotros veamos a cara descubierta esa gloria. ¿Y Cómo podría ser posible eso sino a través de las manifestaciones reales del poder de Dios en la iglesia, visibles en sanidades, milagros, prodigios, etc.?

 

29.       2ª. Corintios 4:4 La luz del evangelio de la gloria de Cristo no le resplandece a los ministros incrédulos que tienen cegado el entendimiento, por eso es que muchos se satisfacen con un evangelio de palabras, de elocuencia, de sabiduría humana; pero no de poder (1ª. Corintios 4:20).

 

30.     Efesios 1:18 Las riquezas de la gloria que Dios tiene como herencia para los santos, debieran ser una realidad palpable a nuestros ojos, si estuviera abierto nuestro entendimiento.

 

31.       Efesios 2:6-7  Pablo, Felipe, Esteban, Ananías de Damasco y otros, fueron sentados en los lugares celestiales con Cristo Jesús precisamente para mostrar a los creyentes las abundantes riquezas de su gracia. Si estas riquezas no se muestran hoy también (esto es “los siglos venideros”), será porque los ministros de hoy no estén sentados en el cielo, es decir que no han entrado al reino.

 

32.      2ª. Tesalonicenses 2:14 Somos llamados a alcanzar la misma gloria de nuestro Señor Jesucristo. Si a través de Él se manifestó en señales, milagros, prodigios, sanidades, liberaciones; en nosotros debiera ser igualmente manifestada, y más aún (Juan 14:12).

 

33.                 1ª. de Pedro 1:11 Tras los sufrimientos de Cristo (los cuales ya sucedieron), vienen las glorias mostradas a los profetas. Estas glorias fueron manifiestas  en la iglesia primitiva con hechos reales, palpables, comprobables. Estas glorias debieran manifestarse hoy de la misma manera, para que no sean vanas ilusiones.

 

34.        1ª. Pedro 4:11 Los ministros auténticos ministran conforme al poder que Dios da, y hacen que el nombre de Dios sea glorificado por Jesucristo, por los hechos de poder que hoy hace Dios a través de ellos. La gloria a Dios que se da solo por palabras, es vana.

 

35.        Sabemos que el viejo pacto no contenía la sustancia real de las cosas espirituales, sino que solo fue una sombra de ellas. No obstante lo anterior, la gloria de Dios se manifestó sustancialmente. Cuánto más se deberá manifestar como sustancia en el nuevo pacto, que es la esencia de las cosas espirituales. Para eso fue instituida la iglesia (Efesios 3.10),  así fue en efecto, y así debe seguir siendo.

 

36.       La manifestación de la gloria de Dios en pentecostés fue audible y visible. Los miles de peregrinos que andaban ese día en Jerusalén oyeron y vieron, no fue una cuestión de fe, sino de realidad palpable a los sentidos naturales.

 

37.        En el caso de Juan y Pedro en las afueras del templo, cuando el cojo de nacimiento fue sanado, nos damos cuenta que la gloria de Dios  que ellos portaban, era invisible a los ojos naturales; pero los efectos de esa gloria que obró un milagro en el cojo, esos fueron sumamente notorios y visibles a todo mundo.

 

38.         Cuando la familia del centurión Cornelio y sus invitados escucharon la predicación de Pedro, la gloria de Dios se manifestó en forma audible a través de las lenguas en que hablaron y alabaron a Dios. Esta señal audible fue destinada específicamente para probar a Pedro y a los judíos que Dios estaba aceptando a los gentiles.

 

39.           En general, vemos que los apóstoles, los diáconos/ministros y los discípulos hacían señales, milagros, prodigios, etc. porque eran portadores de la gloria de Dios. La gente no miraba esa gloria, pero si veía los resultados de ella.

 

40.          Podemos llegar a las siguientes conclusiones:

 

  1. En el viejo pacto, las sombras de la gloria de Dios que se manifestó en diversas ocasiones, llenaban un lugar, un espacio físico real en nuestro mundo natural. E inclusive hubo un lugar ex profeso para ello, en el cual dijo Dios que allí habitaría: El templo de Salomón.

 

  1. En el nuevo pacto, la gloria de Dios no llena un lugar hecho por manos humanas, sino que es portada por templos vivos escogidos por Dios. Estos portadores de su gloria en apariencia son gente común y corriente, pero su condición espiritual real es demostrada por los efectos prodigiosos que acontecen a través de ellos en el mundo natural.

 

  1. La gloria de Dios es una realidad espiritual que no necesita ser percibida por los incrédulos mediante la fe, sino que se ha de manifestar en el mundo natural con hechos reales de sanidades, curaciones, liberaciones, milagros, prodigios, etc. a través de ministros auténticos.  Al no existir estas evidencias, queda claro que no es verdadera la susodicha presencia, y que solo se trata de buenos deseos en el mejor de los casos, pero en muchos otros, charlatanería para engañar (Hechos 8.10).

 

  1. Por lo tanto, ya sea que la iglesia a la que usted pertenece esté relacionada con Dios bajo el cumplimiento de la ley del viejo pacto (en cuyo caso no debiera denominarse “cristiana” sino “judía”) o a través del nuevo pacto de gracia firmado con la Sangre de Jesús, en ambos casos la gloria de Dios debe manifestarse en el mundo natural, de la manera que le corresponda según el pacto al que estén sometidos.

 

  1. En el nuevo pacto no es correcto decir “pasen acá al frente, al altar de Dios, aquí está Su presencia, aquí está Su gloria”. Porque en el nuevo pacto, la gloria de Dios es portada de manera permanente por un instrumento digno, no desciende ocasionalmente en un lugar.

 

  1. No existe en el nuevo testamento ninguna palabra bíblica que nos diga que la gloria de Dios ya no se vaya a manifestar sensiblemente, y que deba percibirse solo por la fe.

 

41.           Por lo tanto, si queremos aspirar a la manifestación real de Su gloria y tenemos varias promesas al respecto, y si las promesas del nuevo pacto son mejores que las del viejo, ¿para qué ilusionarnos vanamente con manifestaciones que no son reales? Mejor vamos edificando la verdadera iglesia de Cristo, siguiendo sus instrucciones del nuevo pacto, porque este es el requisito indispensable para que al ser investidos de poder de lo alto, seamos portadores de Su gloria (Hechos 1.8) Y porque quienes no sean siervos fieles  porque edifican la iglesia según sus mejores ideas o como fueron enseñados, no podrán entrar al reino.

 

 

Ministerio de Enseñanza “Nuevo Pacto”

Hno. Ramón Oliveros Ochoa

Hna. María Auxilio Carrillo Ibarra

Actualizado a febrero 2014